Una hernia inguinal es una condición común que se produce cuando un órgano de tu cuerpo, como parte de tu intestino, estira la pared abdominal. Esto puede provocar dolor, presión y en algunos casos incluso molestias abdominales y dificultad para orinar. Afortunadamente, hay varias formas en las que uno puede curar una hernia inguinal sin operarse.
Cómo curar una hernia inguinal sin operar
Contenido
1. Hacer ejercicio
Uno de los mejores tratamientos para la hernia inguinal es el ejercicio. Es importante que realices ejercicios reforzantes de los músculos de la zona afectada. Esto ayudará a galvanizar la zona del cuerpo y a reducir la gran presión sobre la zona afectada. Uno debe tener cuidado de no realizar actividades muy rigurosas, ya que esto puede empeorar la situación.
2. Hidroterapia
La hidroterapia es una forma excelente de aliviar el dolor y la presión en los músculos y el resto del cuerpo. Consiste en la inmersión en agua tibia. Esto alivia la tensión y ayuda a calmar el dolor. No es necesario ir a un lugar específico para llevar a cabo la hidroterapia, sino que puede hacerse desde la comodidad de casa.
3. Utilizar una faja
Otra forma útil para tratar una hernia inguinal es el uso de una faja. Estas se pueden adquirir en muchas farmacias. Una faja fortalece los músculos alrededor de la hernia y al mismo tiempo sostiene el área debilitada. Al utilizarla, asegúrate de utilizar una que sea cómoda pero al mismo tiempo firme. Esto ayudará a evitar una presión innecesaria sobre el área afectada.
4. Utilizar hielo o calor para aliviar el dolor
Otra forma de curar una hernia inguinal sin operarse es el uso del calor o el hielo. Esto ayudará a aliviar el dolor y la presión. Siempre se sugiere alternar entre uno y otro para que los efectos sean los mejores. Se recomienda no aplicar inmediatamente el calor o el hielo a la zona afectada. Primero debe cubrirse la zona con un paño húmedo para evitar irritaciones y enrojecimiento cutáneo.
Conclusiones
Hay varias formas de curar una hernia inguinal sin operarse. Estas incluyen hacer ejercicio, utilizar una faja, aplicar calor o hielo a la zona afectada y realizar hidroterapia con aguas tibias. Si los síntomas persisten o empeoran, se recomienda buscar la ayuda de un médico especialista.