Hernia epigástrica ¿Qué es, como se produce, sus síntomas y tratamiento?

La hernia epigástrica es una de las diferentes hernias que pueden afectar a las personas, es una de las más conocidas y si bien no es una de las más frecuentes puede causarte diferentes problemas.

De esta forma debes estar informado al respecto de la hernia epigástrica, como lo es la enfermedad propiamente, los síntomas que manifiesta esta enfermedad y los diferentes tratamientos disponibles al respecto.

hernia epigástrica

¿Qué es la hernia epigástrica?

La hernia epigástrica es una de las diferentes hernias abdominales, donde todas son prolongaciones externas de las paredes del tejido interno de la cavidad abdominal. Lo cual ocasiona un bulto visible y palpable en la pared interna del abdomen.

En el caso de la hernia epigástrica esta se diferencia de las demás hernias abdominales, porque se localiza en la línea media entre el esternón y el ombligo, como una proyección de los intestinos.

La mayoría de las hernias de este tipo se caracterizan por ser de pequeño tamaño donde no generan sintomatología alguna y tampoco requieren tratamiento. No obstante hay casos también donde pueden ser de mayor tamaño y causar sintomatología muy variada como dolor al realizar actividad física, donde requerirían tratamiento.

Entre los tratamientos buscan disminuir los síntomas o un procedimiento quirúrgico, donde deben reinsertar el tejido  graso o porción del intestino que se movilizo entre las paredes abdominales de los músculos, e inclusive se pueden utilizar mallas internas para fortalecer la pared abdominal.

El diagnóstico de la hernia epigástrica es realizado por médicos especializados en el área, donde realizan una exploración clínica externa. Para evaluar el área abdominal, con la finalidad de descubrir cualquier bulto o protuberancia en el área, así como preguntar por alguna sintomatología.

Causas de la hernia epigástrica

Existe una amplia diversidad de causas que originan o desencadenan una hernia epigástrica, como pueden ser las siguientes:

  • Alteraciones del entrecruzamiento de las fibras aponeuróticas. El área del abdomen superior al ombligo cuenta con un entrecruzamiento de fibras aponeuróticas que brindan mayor resistencia al área del abdomen. Sin embargo algunas personas pueden tener alteraciones en este entrecruzamiento, como al tenerlas más espaciadas lo cual afecta la resistencia del área propiciando el desgarro y el desarrollo de una hernia en el área.
  • Debilitamiento de los diferentes músculos del área el abdomen, así como sus diversos tendones. Esto puede suceder por diferentes razones, como lo es el envejecimiento, el embarazo, el sobrepeso, el levantar pesos excesivos y realizar esfuerzos físicos.
  • Alteración o debilitamiento de la pared abdominal debido a un traumatismo o accidente, o inclusive una intervención quirúrgica.
  • Alteraciones congénitas.

Las hernias se presentan en aproximadamente el cinco por ciento de la población, donde es más probable en hombres que en el sexo femenino. Al igual que en adultos jóvenes y en edad media. Cerca del  75% de este tipo de hernia la padecen hombres.

Síntomas más frecuentes de la hernia epigástrica

La mayoría de la hernia epigástrica es de tamaño reducido y son totalmente asintomáticas e indoloras, más allá de un abultamiento en la región abdominal superior al ombligo. No obstante también existen casos donde la hernia es de gran tamaño y puede derivar síntomas como dolor y otras incomodidades.

Por ejemplo si es de gran tamaño se puede deber a la salida de una porción del intestino por esa pared abdominal, lo cual genera mucho dolor al toser o realizar actividades físicas. Asimismo desarrolla síntomas como lo es obstrucción o estrangulamiento del intestino, vómitos, diarreas, estreñimiento, y mucho más. Lo cual requeriría un procedimiento quirúrgico para su tratamiento.

Tratamientos disponibles para la hernia epigástrica

Como se mencionó anteriormente la mayoría de los casos reportados por hernia epigástrica se caracterizan por ser de tamaño reducido. Por lo cual son asintomáticos o con síntomas no dolorosos que no generan complicaciones. Por consiguiente la mayoría no requiere tratamiento alguno.

No obstante en los casos donde se encuentre una presión de alguna porción del intestino sobre la pared abdominal, la hernia será de gran tamaño. La cual requerirá de un tratamiento quirúrgico.

En las alternativas quirúrgicas de tratamiento, la cirugía se realiza mediante una anestesia local cuando la lesión es pequeña o moderada. Y se basa en la reinserción y movimiento de los tejidos salientes de nuevo al interior del área del abdomen. Para posteriormente colocar una malla de protección o refuerzo de la pared abdominal y suturar el procedimiento.

Esta operación o cirugía para hernia epigástrica es sencilla y rápida, con alta tasa de éxito. El periodo de hospitalización es corto. Donde a la persona se le da de alta en cuarenta y ocho horas después de la operación.

Posterior a la cirugía la recomendación es evitar realizar esfuerzos físicos y actividades intensas. También se pueden hacer uso de analgésicos y antiinflamarios para aliviar incomodidades de la operación como dolor o inflamación.

Alternativas quirúrgicas

Existen dos tipos de tratamientos quirúrgicos que se pueden realizar para pacientes con hernia epigástrica, la elección de estas la determina el medico profesional tratante en base a la edad del paciente, sus características propias, gravedad y avance de la hernia y otros factores.

La primera opción de tratamiento quirúrgico es la hernioplastia, la cual consiste en una técnica especifica realizada por el médico cirujano para introducir y reposicionar el saco herniano (parte del intestino) de nuevo dentro de la cavidad abdominal.

Posteriormente al reposicionamiento del tejido se coloca una malla de material sintético en la parte debilitada de la pared abdominal. Para de esta forma evitar que se vuelva a desarrollar otra hernia epigástrica.

La segunda opción de tratamiento es la gerniorrafia, esta se diferencia de la anterior porque se caracteriza por la colocación de puntos de sutura en la zona abdominal afectada o dañada, con la finalidad de cerrar la apertura o espacio que generaba el defecto de la hernia.

Sin embargo recordamos que en la mayoría de los casos de hernia epigástrica el tamaño es reducido y puede no generar síntomas ni dolor, por consiguiente no amerita ningún tipo de tratamiento. No obstante, con el paso del tiempo, la actividad y exigencia física existe la posibilidad de aumentar el tamaño, generar complicaciones y desarrollar sintomatología dolorosa.

Por ello la recomendación es que al ser diagnosticado con hernia epigástrica mantener siempre el contacto y la interacción con el médico especialista tratante para observar y supervisar el desarrollo de la lesión continuamente.